Kannia Adiestramiento de perros
y etología canina

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Un entorno agradable permite el máximo aprendizaje y obediencia frente a multitud de estímulos

Adiestramiento en Grupo en Málaga

Disfrute en grupo del adiestramiento de su perro en nuestra escuela de Málaga

Adiestramiento en Grupo en nuestra escuela de Málaga

Las clases en grupo son ideales para dueños de perros interesados en aprender lo máximo de educación y de adiestramiento, porque cada perro de clase es distinto, tiene sus particularidades, y el adiestramiento está enfocado a cada caso concreto. De modo que los dueños no sólo se fijan en el suyo propio, sino que aprenden de los demás.

El ambiente siempre es bueno, las clases procuran ser amenas para que los perros den lo máximo, y la socialización y el aprendizaje están garantizados.

Son dos clases semanales de hora y media cada una, y cada dueño escoge las dos que más le interesan de entre todas las que hay: de lunes a viernes por las tardes, y los sábados y domingos por la mañana.

Para más información no dude en llamar al 699133009.

Y para hacerse una idea de lo que se puede conseguir con el adiestramiento, lo mejor es leer las opiniones de antiguos alumnos. Tres casos distintos:

Teatro Romano Malaga

Daya es mi perra, una border collie. Tenía dos meses cuando llegó a la familia con la complicidad de mi hijo. Es muy especial para nosotros. Muy alegre, sociable, súper activa, buena y no sé cuántas cosas más. Siempre he tenido perro y cuando apareció ella, teníamos claro que debíamos educarla y fue entonces cuando supe, por Bernardé y Lana, mi vecina y su perrita, de las clases de Gabi.

Era primavera y comenzamos las clases en grupo. Formábamos un círculo y empezaba la clase. Un tema, un perro, un dueño, un ejercicio…Una cosa clara tengo, oír a Gabi explicándole las cosas a los demás es como se aprende, no sólo cuando la clase te atañe más directamente a ti.

El perro debe aprender, pero para que siempre se vaya a más, el dueño tiene que aprender también (las clases son para nosotros y nuestros perros. No vayas sólo a que eduquen a tu perro y tu mantenerte al margen). Perro, dueño y entrenador deben formar un triángulo equilibrado. Esa es para mí la clave. Atender el 100% del tiempo e intentar aprender tú para seguir enseñando a tu perro con la ayuda del entrenador.

Esa es la frontera del profesor al amigo, a la camaradería con el resto del grupo. Porque pasamos de tener un grupo a ser un grupo de amigos con un gran y buen ambiente entre perros y sus dueños y dueñas. Echo de menos aquellos que otros finales de clase donde recorríamos juntos el paseo marítimo (los perros en la realidad del día a día) y comentar la vida y sus cosas delante de una cerveza mientras nuestros perros compartían su complicidad de la clase del día.

Sólo contaré, por no alargar demasiado esta reseña, una experiencia que fue un antes y un después con Daya. Era cachorra, no venía cuando la llamaba, y eso me coartaba mucho a la hora de salir. Yo quería que pudiera ir suelta, en el día a día, en el campo, en la playa; en definitiva, que no fuera una limitación para ella, ni para mí. Un día fui temprano a donde dábamos las clases. No había llegado nadie. Al momento llego Gabi y me preguntó, ¿qué quieres que hagamos? Le dije: que venga cuando la llame (tenía cuatro meses). En 7 minutos Daya ya no era la misma que llegó. Fue una gran clase particular. Y eso me ha permitido que podamos disfrutar muchísimas salidas de todo tipo. Mi perra no es perfecta, para eso hay que trabajar todos los días (ahí es donde fallo yo), pero es obediente, sociable con perros y personas, viene si la llamo (aunque hasta esto tiene su letra pequeña y como dice Gabi no la llames y la castigues porque las cosas no van por ahí).

Circunstancias de la vida nos impidieron seguir con las clases desde el verano pasado. Los reencontré la semana pasada. Y aunque por ahora no podré ir por estar fuera de Málaga, estoy deseando que llegue el otoño para seguir donde lo deje. Por cierto, el precio no ha variado desde el año pasado y ya era súper económico. María, Bimba, Lola, Pepe, Kiko, Myriam, Gilda, Lana, Lu, Yeiko… un abrazo. Ojalá nos veamos pronto.

Francisco José Ruiz Martín

Desde mi propia experiencia he de decir que es un auténtico profesional y explico mi caso. El primer día que Sucre (Bull Terrier Inglés) llegó a mi casa, lo primero que hizo fue recorrer el salón saltando de sofá en sofá y por arriba de los respaldos, seguidamente fuimos a la calle y era el perro quien me sacaba a pasear a mi y no al revés (me llevé un par de sustos porque voy en silla de ruedas y estuve a punto de comer tierra, casi caigo de cabeza), por lo que busqué ayuda de un profesional y encontré a Kannia.

Creo recordar que estuve unos 6 o 7 meses, mi perro es muuuuy cabezón, a raíz de ahí, el perro obedece las órdenes básicas, no tira en los paseos, se le corrigió el susto que tenía a grandes ruidos (secador, cortacesped, motos,...) a día de hoy puede estar tumbado y relajado al lado de esos ruidos, es sociable tanto con personas como con otros animales. También al cabo del tiempo sacó algunas rarezas dentro de la casa, pero siguiendo una serie de pautas se recondujo y se corrigieron por completo, y actualmente tras casi 6 años desde el adiestramiento mi perro es una manta.

Por tanto, desde mi experiencia se aprende mucho y también aprenden los peludos puesto que no es lo mismo una clase individual que en grupo (como es el caso) en la que todos aprendemos de todos y para mi lo más importante, que los perros aprenden a socializar entre otras muchas cosas.

silvia silvia

Cuando Pingo tenía 9 meses y después de un tiempo sufriendo su desobediencia en el parque y en casa, me recomendaron ir a adiestramiento a Kannia. Fui un día de prueba a las clases en grupo que Gabi ofrece para ver cómo funciona todo antes de decidirte. Pingo es una perra de agua inteligente y cabezona y supo aprovechar muy bien un momento personal malo que yo estaba viviendo.

Antes que Pingo yo tenía otra perrita de agua que fue atropellada, Pingo supo detectar muy bien mi nerviosismo ante esta situación y cuando ya no jugaba con ella a la pelota salía corriendo y se sentaba en la carretera...con lo que conseguía todos sus objetivos. Salir a la calle con Pingo era un suplicio. Para que Pingo cambiara de actitud tuvimos que ser serios y constantes con ella, para mí fue sencillo esto gracias a las orientaciones que recibí en el adiestramiento; Gabi me enseñó a mi a ser distinta con Pingo, a ser más fuerte y recta con ella. Además solucionamos los problemas de ansiedad por separación que se daban en casa y la fobia al coche; estableciendo también normas para el día a día.

El adiestramiento fue una gran experiencia para las dos. Ella se ha convertido en una perrita equilibrada, educada, feliz y sociable (punto débil en esta raza). Yo, gracias a las clases en grupo y a las Kanniquedadas, formé una familia perruna que forma parte de mi vida. Recomendaría una y mil veces el adiestramiento con Kannia ya que te permite tener una relación estupenda con tu perrito. Por cierto, el precio es asequible y muy razonable. Muchas gracias!!!

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